Las aguas con baja concentración de minerales son generalmente las más adecuadas para los ancianos, los bebés, personas que padecen de cálculos renales, hipertensión arterial severa o retención de líquidos; en fin, para todos los que deseamos disfrutar de buena salud y bienestar. En realidad es tal como la obtendríamos en la naturaleza en su estado más puro. En cualquier caso, se buscan efectos diuréticos o de arrastre de elementos que el organismo tiene que eliminar.
En el caso de los ancianos, como consecuencia del propio envejecimiento, se altera el funcionamiento de los riñones y si se obtiene una mayor diuresis se favorece la eliminación de sustancias de desecho. Por otra parte, cuando se utiliza agua de débil o muy baja concentración se evita la formación de una orina concentrada en los bebés que, al no tener totalmente desarrollada la capacidad de filtración renal, pudiera tener repercusiones negativas para su salud.
AYUDA CONTRA LOS CÁLCULOS RENALES
Además, en la formación de los cálculos renales es de suma importancia el grado de concentración de la orina. Las aguas de débil mineralización son muy útiles en los planteamientos dietéticos de muchos enfermos litiásicos. Es bien sabido que este tipo de agua se elimina totalmente en 2 o 3 horas. Una eliminación rápida hace bajar la concentración de la orina y acelera la eliminación de productos de desecho, evitando la acumulación de sustancias causantes de la formación de los cálculos.
Su absorción por el intestino es muy rápida y completa provocando una abundante diuresis (volumen de orina). Para conseguir que la orina esté poco concentrada se necesita eliminar al menos 2 litros cada 24 horas. Para una persona en condiciones normales, esto supone beber unos 3 litros de líquidos, de los cuales al menos el 50% será agua.
El agua, además de prevenir la litiasis renal, favorece la expulsión de cálculos y evita su crecimiento. La litiasis (piedras o cálculos) del aparato urinario es una de las dolencias más frecuentes de la humanidad desde los tiempos más antiguos. Puede decirse que un 4% de la población femenina y un 6% de la masculina tendrán un cálculo a lo largo de su vida.
Estos suelen aparecer entre los 30 y 50 años y tienen un factor hereditario importante. Hasta un 50% de esta población tendrá más de un cólico en su vida. De ahí, que el objetivo principal del tratamiento médico sea prevenirlos.
¡Agua Pura y Cristalina para la Salud y Bienestar de Toda la Familia!